La campaña
presidencial más corta y desequilibrada de la historia arrancó este martes,
en la que durante 10 días, los dos principales candidatos, el oficialista
Nicolás Maduro y el opositor Henrique Capriles, podrán realizar actos públicos pidiendo
el voto a los venezolanos.
Una vez más con el viento en contra, la oposición venezolana participará en las elecciones presidenciales del 14 de abril. Sin mayores recursos frente a una aplastante maquinaria, en la que para el presidente encargado y candidato oficial, Nicolás Maduro, representa una pulseada de máximo desgaste en la que parte con la ventaja que le da el uso descarado de los recursos del Estado, además de la emocionalidad y sentido de lealtad generado entre el chavismo tras la muerte del comandante de la revolución bolivariana. El Gobierno no solo tratará de vencerlos, sino de humillarlos; políticamente segregados y estigmatizados como escuálidos, oligarcas, apátridas y pitiyanquis por disentir, millones de ciudadanos —más del 44% de quienes votaron en octubre de 2012— no se resignan y siguen resistiendo tercamente.
El candidato opositor y Gobernador del estado Miranda, Henrique Capriles, inició su campaña en la ciudad de Maturín en el estado Monagas, desde donde alentó al pueblo a creer en el futuro y en la lucha a favor de Venezuela. Agregó: "Nosotros no tenemos la chequera de Pdvsa (Petróleos de Venezuela) pero tenemos la fuerza de este pueblo. Yo he visto a miles de personas que sienten a veces frustración". Aseguró que él no es la oposición, sino “la solución” de los problemas que tiene el país.
A diferencia del discurso del presidente-candidato, quien durante la visita a la casa natal del fallecido Hugo Chávez, aseguró haber sentido que éste se le apareció en forma de "pajarito chiquitico" y lo bendijo al arrancar la campaña electoral. Rodeado de los hermanos del fallecido presidente, Maduro comenzó una carrera lanzada ya hace semanas convirtiendo de nuevo a su mentor en el eje de todo su discurso. Gradualmente los partidarios del sector oficial se están percatando de que Henrique Capriles tiene una oferta creíble que será beneficiosa y que Maduro es una pésima opción.
Mientras el candidato de la MUD basa su discurso en progreso, reconciliación, seguridad y empleo; el heredero político del difunto presidente se mantiene en una especie de ensayo y error, al intentar imitar -en vano-, el carisma del máximo líder del chavismo. La inseguridad es un flagelo que impacta con fuerza la vida cotidiana de los venezolanos. En contraste con Chávez, Maduro viene hablando de la inseguridad desde hace unas semanas, promete que será el presidente "de la paz" y culpó al capitalismo por la inseguridad. Sin embargo, los venezolanos debemos entender que el tema es complejo, que no se resuelve con discursos de campaña, ni siquiera basta la voluntad política. Habrá que evaluarlo con más detenimiento pese el resultado electoral, sea quien sea el ganador.

Una vez más con el viento en contra, la oposición venezolana participará en las elecciones presidenciales del 14 de abril. Sin mayores recursos frente a una aplastante maquinaria, en la que para el presidente encargado y candidato oficial, Nicolás Maduro, representa una pulseada de máximo desgaste en la que parte con la ventaja que le da el uso descarado de los recursos del Estado, además de la emocionalidad y sentido de lealtad generado entre el chavismo tras la muerte del comandante de la revolución bolivariana. El Gobierno no solo tratará de vencerlos, sino de humillarlos; políticamente segregados y estigmatizados como escuálidos, oligarcas, apátridas y pitiyanquis por disentir, millones de ciudadanos —más del 44% de quienes votaron en octubre de 2012— no se resignan y siguen resistiendo tercamente.
El candidato opositor y Gobernador del estado Miranda, Henrique Capriles, inició su campaña en la ciudad de Maturín en el estado Monagas, desde donde alentó al pueblo a creer en el futuro y en la lucha a favor de Venezuela. Agregó: "Nosotros no tenemos la chequera de Pdvsa (Petróleos de Venezuela) pero tenemos la fuerza de este pueblo. Yo he visto a miles de personas que sienten a veces frustración". Aseguró que él no es la oposición, sino “la solución” de los problemas que tiene el país.
A diferencia del discurso del presidente-candidato, quien durante la visita a la casa natal del fallecido Hugo Chávez, aseguró haber sentido que éste se le apareció en forma de "pajarito chiquitico" y lo bendijo al arrancar la campaña electoral. Rodeado de los hermanos del fallecido presidente, Maduro comenzó una carrera lanzada ya hace semanas convirtiendo de nuevo a su mentor en el eje de todo su discurso. Gradualmente los partidarios del sector oficial se están percatando de que Henrique Capriles tiene una oferta creíble que será beneficiosa y que Maduro es una pésima opción.
Mientras el candidato de la MUD basa su discurso en progreso, reconciliación, seguridad y empleo; el heredero político del difunto presidente se mantiene en una especie de ensayo y error, al intentar imitar -en vano-, el carisma del máximo líder del chavismo. La inseguridad es un flagelo que impacta con fuerza la vida cotidiana de los venezolanos. En contraste con Chávez, Maduro viene hablando de la inseguridad desde hace unas semanas, promete que será el presidente "de la paz" y culpó al capitalismo por la inseguridad. Sin embargo, los venezolanos debemos entender que el tema es complejo, que no se resuelve con discursos de campaña, ni siquiera basta la voluntad política. Habrá que evaluarlo con más detenimiento pese el resultado electoral, sea quien sea el ganador.

José M. Ladera
@JosephLadera

Bastante bien. Lo único que te recomiendo es no usar las citas directas en un artículo de opinión o interpretativo, porque precisamente a partir de estas declaraciones, basas tus interpretaciones u opiniones.
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